
Y vi como los sapos trataban de escapar de los cubos donde los mostraban al público en los mercados de China Town. Vi desde lo alto de una bicicleta como el mundo cambiaba con sólo cruzar un puente. Contemplé, desde una azotea, como el Chrysler y el Empire State habían quedado como únicos vigías de las mil ciudades en una, y me di cuenta de que aquí, cuanto más abajo estás, más pequeño te sientes. Quizá por eso la arquitectura quiere llegar tan alto en versiones modernas de la Torre de Babel, quizá por ese símil está condenada a la eterna insatisfacción.
Nada más llegar al aeropuerto de San José me doy cuenta de que existen dos Américas. En ésta, la gente te mira a los ojos.
No tengo la dirección de ningún sitio donde me vaya a hospedar porque realmente no tengo del todo claro a dónde voy a ir con Marc. "No se preocupe, está bien, pura vida!! disfrute de su viaje!!"
Y allí está el Marc, todo negrete, más que nunca "cocodrilodandí".
Abrazo y el saludito ya habitual...salerito con las manos.
Cogemos (agarramos por si los malos entendidos) dos buses hasta llegar a La Fortuna, un pequeño pueblo a los pies de un volcán tan perfecto que parece dibujado: el Arenal
...Llueve...
En la estación conocemos a Alejo (el placer de llamar a la gente por su nombre), un Antonio Ozores a lo tico que conduce una buseta. Nos lleva a la cabina de la señora Rosita, esa señora que podría encajar en cualquiera de nuestras familias. Esa señora que se tapa la boca al hablar, como si le diera apuro decir algo indebido, lo que le da un aura de entrañable timidez.
...La lluvia traquetea en los tejados de cinc...
Cenamos casado con pollo y bebemos cervezas imperial. Las dormilonas nos hacen reverencias con sólo una caricia, y llego a dudar si son plantas o mascotas.
"Que ganas tenía de estar aquí, cabrón!"
Los dos primeros días en La Fortuna superan mis expectativas. El volcán Arenal está activo, y Alejo nos lleva, después de cierto regateo en el que es incapaz de ocultar su interés por hacerlo, a ver la lava.
Bajo la lluvia,
bajo el paraguas de Alejo,
la lava se ve irreal a lo lejos.
Ese día habíamos ido a Río Celeste, a unas dos horas en buseta, la buseta de Alejo, de La Fortuna. Pura jungla, cascadas de ensueño, hojas que caen, monos que nos miran. Agua verde que se vuelve azul. Río celeste, río celestial.
Cenamos 1/4 de novillo con hongos y cebolla en el restaurante de Miriam.
Cerro Chato, una laguna en la cima de un volcán, y creíamos que lo de ayer era selva...
Cuando llegamos, después de dos horas de bus, a Tilawa, el hotel de J.P. en Tilarán, cometo mi primer error, cojo la mochila equivocada del maletero y cuando me quiero dar cuenta el bus ya se ha ido y no me oyen gritarles. Mis “ojos" van en esa mochila!!!
Corremos a oscuras por el camino que lleva al hotel. Marc entra corriendo, busca al patrón (J.P.) y este sale descalzo, coge su pick up y nos lleva, jugándonosla en cada curva, a Tilarán. Encontramos el bus "parqueado", pero sólo está el conductor y ese niño risueño al que le voy a hacer un monumento, la gente se ha ido y la mochila no está.
El niño salta, ¡¡¡vamos al hotel Tlarán!!! Dos francesas llevaban una mochila parecida, y han ido hacia allá. Llegamos al hotel, las francesas están, la mochila está y su portadora ni se había dado cuenta... LA MOCHILA ESTÁAA!!! uffffffffff... lleva más cuidado chaval, te juegas mucho.
Y aquí estamos, Marc, Marian y yo, viendo el lago Arenal desde las ventanas de este peculiar hotel donde dormimos gratis. Marc ha hecho un trabajo para Jean Paul, más conocido como el patrón. Un estounidense de unos 40 años que lleva 19 en Costa Rica, que dice "pura vida mae!" y que da la sensación de llevar más mundo a sus espaldas que todos sus huéspedes juntos. Nos paseamos por el hotel como si fuera nuestra casa, nuestra estrambótica casa, hasta el punto de que me llego a sentir incómodo... pero parece que todo pura vida.
Otros artículos de esta serie:
- Una última mirada atrás
- Luciérnagas de ciudad.
- Dos Américas (This post)
- La gota dorada
- Fantasmas renacidos
- La lluvia en los tejados de cinc

12 Comentarios
Gràcies Bro!!
Me encanta manu! es lo único que me gusta leer entre tema y tema odioso! me despeja un montón!besarracos
Gracias Manu es genal adelante
Joder!!! Me encanta! Que se puede decir cuando alguien escribe de esta manera, haciendote sentir!! Sigue porfa! Un beso
Em sorpren que te’n recordis dels detalls tan clarament… puc veure el Arenal, al Alejo, a J.P, sentir el reflexe miraculós de Rio Celeste, buscar a l’horitzó el secret volcànic…. tot a través dels teus ulls. Gràcies pitus!
Me parecia sentir olores,sabores y sonidos…
gracias a vosotr@s.
así, ¿quién deja de escribir?
hola guapooooo!!!!! me encanta leer tus relatos!!!! más, más……
un besazo enormeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
Como siempre digo, cuando Manu escribe, yo lloro… De emoción. De sentir…
Y como siempre llego tarde y no me había enterado de nada… Necesitaba que prestaran un mac para volver a la realidad. Cosas…
Te quiero mucho, Manué…
Manu una gozada creo que veo hasta el volcan. Muchos besos
Querido Manu, leerte es acompañarte en tu diario viajero personal. Y me gusta!
besetes de copa de vino…
regi