Espié tu ventana

la-calle-de-nocheAquella noche de mayo estaba cerrada. La calle, húmeda aún por la lluvia de hacia unas horas, parecía decirme con gestos que no la recorriera, que la abandonara o que mis motivos no era justos. Lo edificios se cerraban ante mis ojos mas de lo normal acompasados al son de la luces de las farolas que hoy me parecían excesivas. Luces amarillas y delatoras que exponían sin compasión mi vergüenza y mi mal para que lo viera quien me quisiera mirar. Caminé en silencio y pensé las muchas veces que transité por la misma calle, que hoy cambiaría su sentido para siempre, que nunca sería la misma calle o que quizás le daría un nuevo sentido. La calle me lo advirtió, pero no la hice caso y caminé.

“Es curioso lo rápido que se rememora el tiempo que tanto tiempo usó para llegar, quince años no son años para quien los quiere recordar. El invierno deja paso al verano cumpliendo su circulo de bondad y no hay misión sin sufrimiento ni futuro para quien se afana en recordar.”

Y al ritmo que caminaba los pensamientos de mi mente atormentada aumentaban rápidamente su velocidad, la luz de las farolas zumbaba como un enloquecido enjambre y lo coches aparcados me miraban al pasar. ¿Como me juzgaré en el futuro por aquel episodio?, ¿volveré a ser el mismo si continuo adelante?. Noté miles de miradas, vi como la noche se tornaba en día y la gente paraba sus afanes y me miraba al pasar. Me giré para todos lados y corrí. Quería escapar de aquel momento, quería torcer en la siguiente esquina, quería … Despertaré mi valor y rojos mis ojos. Agarré una farola como mortal enemigo, la fuerza de mis manos pretendía igualar al dolor en mi cabeza y el calor. Y maldije con voz desesperada el día de mi alumbramiento y maldije los años que me arrastré por esta tierra y maldije … De nuevo oscuridad.

“Fui el peor de cuantos hollaron aquella calle, el mas ruin de cuantos te fueron a visitar. Tan solo quería verte una última vez a solas, pero tu nunca volviste a llamar. Te recordé mucho tiempo. Tu nunca volviste a llamar.”

Me paré sobre el barro. No vi luz en tu ventana en el cuarto piso. Miraba con coordinación a un lado y otro por si acaso te veía llegar, la puerta de tu patio estaba bien iluminada así que estaba convencido que no podías escapar. Y allí esperé de pie, pensamientos, sensaciones, reflexiones sin sentido inundaron mi cabeza. ¿Por qué es tan difícil?, solo tengo que esperar. Los minutos parecieron horas. Solo quería verte una ver mas. Las diez, un cigarrillo, tras cinco minutos, otro mas. Pensando pensé en muchas cosas pero ya no podía recular. Con vergüenza de muerte espiaba tu ventana. Silencio, otro cigarro. No vi luz en tu ventana, las tres y media. Llevo cuatro horas sin fumar. El frío y la humedad rompen mis huesos, mi cabeza está a punto de estallar. Desistí a las tres y media, pero nunca volviste a llamar. Esa noche espié tu ventana, sin esperanzas, sin ánimos, por espiarla y ya está.

“Aun así fuiste el perdón a los males de un corazón. Desidia y desazón siguieron a tu marcha. Justa perdida. Vida alterada.”

Recomienda este artículo:

  • E-mail this story to a friend!
  • Print this article!
  • Turn this article into a PDF!
  • RSS
  • Google Bookmarks
  • Technorati
  • Meneame
  • Digg
  • TwitThis
  • MySpace
  • Yahoo! Bookmarks
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Bitacoras.com
  • Live
  • StumbleUpon
  • Wikio
  • Netvibes
  • BarraPunto

Quitás también te interese:

Publicar un comentario

Si es la primera vez que escribes, tu comentario será moderado por un administrador.

Con el fin de garantizar un ambiente de debate respetuoso, no se permitirán comentarios:

  • insultantes, difamatorios, racistas, sexistas, y/o discriminatorios
  • excesivamente críticos con otros participanes
  • que no aporten nada, sin sentido o repetidos
  • con enlaces considerados publicidad o spam
  • con material protegido por derechos de autor
*
*