- La tradición romana en las fiestas de agosto
- Espié tu ventana
- El triunfo del ciclismo
- Consideraciones sobre el marketing Multinivel
- Serie de recetas básicas: el sofrito
- Serie de recetas básicas: empezamos
- La concepción que nuestros antepasados tenían del cosmos
- Huevos guisados con guisantes
- Ensalada “desaliñada” a la inglesa
- Cartulinas
- Sintonías/Canciones Carrusel Deportivo Cadena SER
- El conejo enano, gran compañero y mascota de moda
- Baterías de litio
- Ronaldinho está a dieta
- Johnny Deep prepara su nuevo éxito
- Alice in Wonderland, by Tim Burton
- La tercera dimensión llegó al cine
- La concepción que nuestros antepasados tenían del cosmos
- Green Day vuelve a la carga.
- Ángeles y demonios: realidad o ficción?
Nube de categorías
Animales Arte y manualidades Autobiográficos Baloncesto Biología y naturaleza Cantautores Ciclismo Cine y televisión cocina Curiosidades Denuncia social Deportes Dramaticos Economía Eróticos Espiritualidad y esoterismo Evolución Fútbol Historia Humor Humorísticos Literatura Mascotas Música Opinión Peliculas Política Pop Reflexiones Relatos Rock Salud Series tv Sucesos Tecnología Violencia de género
Suscríbete
-
Inicia sesión

Espié tu ventana
“Es curioso lo rápido que se rememora el tiempo que tanto tiempo usó para llegar, quince años no son años para quien los quiere recordar. El invierno deja paso al verano cumpliendo su circulo de bondad y no hay misión sin sufrimiento ni futuro para quien se afana en recordar.”
Y al ritmo que caminaba los pensamientos de mi mente atormentada aumentaban rápidamente su velocidad, la luz de las farolas zumbaba como un enloquecido enjambre y lo coches aparcados me miraban al pasar. ¿Como me juzgaré en el futuro por aquel episodio?, ¿volveré a ser el mismo si continuo adelante?. Noté miles de miradas, vi como la noche se tornaba en día y la gente paraba sus afanes y me miraba al pasar. Me giré para todos lados y corrí. Quería escapar de aquel momento, quería torcer en la siguiente esquina, quería … Despertaré mi valor y rojos mis ojos. Agarré una farola como mortal enemigo, la fuerza de mis manos pretendía igualar al dolor en mi cabeza y el calor. Y maldije con voz desesperada el día de mi alumbramiento y maldije los años que me arrastré por esta tierra y maldije … De nuevo oscuridad.
“Fui el peor de cuantos hollaron aquella calle, el mas ruin de cuantos te fueron a visitar. Tan solo quería verte una última vez a solas, pero tu nunca volviste a llamar. Te recordé mucho tiempo. Tu nunca volviste a llamar.”
Me paré sobre el barro. No vi luz en tu ventana en el cuarto piso. Miraba con coordinación a un lado y otro por si acaso te veía llegar, la puerta de tu patio estaba bien iluminada así que estaba convencido que no podías escapar. Y allí esperé de pie, pensamientos, sensaciones, reflexiones sin sentido inundaron mi cabeza. ¿Por qué es tan difícil?, solo tengo que esperar. Los minutos parecieron horas. Solo quería verte una ver mas. Las diez, un cigarrillo, tras cinco minutos, otro mas. Pensando pensé en muchas cosas pero ya no podía recular. Con vergüenza de muerte espiaba tu ventana. Silencio, otro cigarro. No vi luz en tu ventana, las tres y media. Llevo cuatro horas sin fumar. El frío y la humedad rompen mis huesos, mi cabeza está a punto de estallar. Desistí a las tres y media, pero nunca volviste a llamar. Esa noche espié tu ventana, sin esperanzas, sin ánimos, por espiarla y ya está.
“Aun así fuiste el perdón a los males de un corazón. Desidia y desazón siguieron a tu marcha. Justa perdida. Vida alterada.”
Otros artículos de esta serie: