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Eternamente tuya (cap.2)
Capitulo 2
Pero el verano, como todo lo bello se esfumó y tú con él, claro. Antes de marcharte dimos largos paseos por la arena, nos prometimos miles de cosas. Apreté los dientes para no llorar, me quería controlar... Pero el dolor que tu ausencia me provocaría, era más fuerte que toda mi voluntad y aunque te tenía ahí, en menos de una hora te marcharías, haciéndome sentir tal aflicción que me aprisionaba el alma. Así que muy a mi pesar, una lágrima se derramó por mi mejilla y detrás de ésta muchas más, como era de esperar. Intenté ocultarlo, que no me lo notaras, pero te detuviste, me abrazaste y mi pena inmensa humedeció tu cara. Me besaste mientras me agarrabas las manos con fuerza, me mirabas mientras me prometías tantas cosas que ambas sabíamos que no podías acaparar. Las palabras te salían solas de la boca, del puro amor que por mí sentías, del querer tan tierno que tu corazón desprendía. Lástima que tus ganas de triunfar y llegar a la cumbre en tu carrera prevaleciesen sobre aquellos bellos sentimientos, impulsándote a que un puñado de fama y billetes te cegaran e hicieran que perdieras tu corazón de tal manera, que dejaras todo atrás, sin cargo de conciencia alguno. De modo que una vez más te marchaste, introduciendo en mí demasiadas ilusiones y arrasando más tarde con todo cuanto hallaste en tu camino. Tu meta era prosperar en la carrera; Cuantos más peldaños subieras mejor, cuanta menos vida íntima tuvieses más tiempo para dedicarte a ello, aunque para lograrlo tuvieras que marcharte siendo consciente de que en aquél lugar dejabas tu hogar, tu amor y los momentos más entrañables que viviste. Y en aquélla hermosa playa me dejaste, con el dulce sabor de tus labios, un enternecedor abrazo y esas promesas que de tanto escucharlas, me cansé de creerlas.
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