Capitulo 3

Me quedé tumbada en la arena con tu aroma en mi cuerpo, hasta que anocheció. Ya no había nadie más, me quedé en soledad, con el mar frente a mí acompañado de una brisa cálida que me rozaba el rostro. Por un momento deseé con todas mis fuerzas que fuese tu mano la que me acariciaba, no una brisa marina para poder así hacer el camino de vuelta a casa junto a ti, sintiéndome la mujer más afortunada del mundo. Pero ahí estaba yo; sola, triste, recordando instantes mágicos así como momentos pésimos y recogiendo mis cosas para regresar, en un domingo que consideré en ese momento el más triste de mi vida, por sentirme tan tremendamente abandonada una vez más, de tantas.
Pero el desamparo absoluto, el abandono más despiadado, aun estaba por llegar, de modo que éste no sería sino un episodio envuelto de soledad indeseada, creado por el egoísmo de alguien que anteponía su carrera al amor de su vida y a todo proyecto sentimental. Pero por entonces no se me pasaba por la cabeza algo peor que un nuevo alejamiento por tu parte claro, y a pesar de todo el sufrimiento que me creabas, una migaja de esperanza habitaba en mi interior, una pizca de ingenuidad deseaba creerte, llenarse de ilusión. Cada mañana esperaba tus llamadas, tus cartas, tu retorno...
Otros artículos de esta serie:
- Eternamente tuya (cap.1)
- Eternamente tuya (cap.2)
- Eternamente tuya (cap.3) (This post)
- Eternamente tuya (cap.4)
- Eternamente tuya (cap.5)
- Eternamente tuya (cap.6)
- Eternamente tuya (cap.7)
- Eternamente tuya (cap.8)
Quitás también te interese:

2 Comentarios
esperare a mañana para saber como se van sucediendo los sentimientos….
Hola Pilar, pronto podrás ver cómo van avanzando los sentimientos…Me alegra que te guste