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Eternamente tuya (cap.5)
Capitulo 5
Entonces, mi visitante nocturno tocó en la puerta con los nudillos tres veces, de la misma forma que tú lo hacías y en ese instante ya no era miedo lo que sentía, sino unas vibraciones que me subían desde el estómago hasta el corazón, que me revolucionaron entera. No podía ser, era imposible, demasiado bonito para ser cierto. Decidí abrir porque ese era nuestro código secreto, un código que nadie más sabía. Volví a mirar, ahí seguía la mano, impidiendo que la persona a la cual pertenecía fuese vista. Abrí la puerta dejando la cadena puesta, no tardé ni dos segundos en quitarla . No me lo podía creer, ¡eras tú! No creo que ninguna persona pudiera ser capaz de expresar con palabras lo que te pasa por el cuerpo en esos momentos, lo que alguien experimenta en esas situaciones. Pero creo que la mejor manera de describirlo sería decir, que el resto del mundo dejó de existir. Tan sólo tú y yo en ese espacio, en ese tiempo determinado que tan sólo contemplaba un instante mágico, rodeadas de un aura de complicidad y pasión irrefrenables.
Mientras Bach seguía sonando y un olor a incienso y velas de lavanda nos inspiraban, impregnamos nuestros cuerpos la una con el aroma de la otra y nos fundimos en un abrazo interminable en una noche invernal de luna llena frente a la chimenea, besándonos sin cesar, acariciándonos de tal manera, que parecía ser el último día que gozáramos de una compañía tan dulce y agradable. Y es que la naturaleza es sabia, nos brinda los instantes en su momento oportuno, justo antes de que sea demasiado tarde. Nosotros no, los seres humanos lo único que vemos es lo básico y lo que tanto tú como yo vimos aquél día fue un reencuentro, un retorno, una vida en común que estaba empezando; Que lo pasamos mal pero que todo eso sólo pertenecía al pasado y que ahora todo sería diferente. Nada más lejos de la realidad, lo peor aun estaba por llegar y en bandeja doble.
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