Artefóbicos

un artefobico totalEl otro día tuve una depre. Todo el mundo las tiene, a mi las mías me hacen descender al corazón del mismismo averno en un santiamén. Y el corazón de mis tinieblas no es moco de : l:pavo, los que han estado allí y lo conocen pueden decir que es un tugurio de mala muerte que apesta a pasado y a incertidumbre. La razón que me hizo a descender allí fue más una sensación que un pensamiento concreto: cada vez que alguien pronuncia la palabra ARTE siento nauseas, asfixia y cierta sensación de desmayo, de desvanecimiento mental. Y no os confundáis, no, no se trata de ninguna variedad extraña del llamado síndrome de Stendhal, se trata de una fobia, devastadora, incontrolable, aterradora. No es una fobia lingüística por supuesto, es una fobia conceptual.

Y no me considero una extravagante por ello: ¿No hay gente que tiene fobia a los ascensores, a las arañas, a los espacios abiertos, a los espacios cerrados, a las suegras? Pues yo soy artefóbica. Y estoy segura que hay más gente como yo en el mundo. Veamos. ¿Alguna vez has sentido que se apodera de ti el cansancio más absoluto cuándo alguno de tus amigos te ha comentado su último proyecto que va ser el no va más de la vanguardia y que le va a llevar directamente a las subvenciones, las entrevistas y a convertirle en el rey de la nueva bohemia? ¿Alguna vez has sentido el cansancio más absoluto cuándo luego al haber fracasado en su intento de realizarse artísticamente, el mismo amigo acude en tu ayuda para descargar su ira frustrada y echarle la culpa de su fracaso al sistema que está corrupto? ¿Alguna vez has experimentado esa sensación de estrés consecuencia de tener tu habitación toda llena de posits de colores con las exposiciones que no te debes perder, las películas que van a estrenar y una lista de todos esos grandes títulos de la literatura que deberías haberte leído y que no te has leído ya? ¿Alguna vez has sentido asco cuándo has comprobado que esos grandes títulos de la literatura universal sólo han sido leídos por tu círculo de amigos para poder hablar de ellos en las sobremesas o para que queden bien en su estantería justo entre la lamparita de Ikea y el poemario de Bukowsky? ¿Alguna vez has sentido todavía más asco cuándo te has visto a ti mismo hacer exactamente lo mismo? ¿ ¿Alguna vez has observado indignado como una masa de modernos vestidos de fluor han aplaudido, lamido y alabado una videocreación musical del dj de moda que podía haber sido realizada por tu sobrino de cuatro años con la Sony que te compraste de oferta en el Carrefour?

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Un comentario

  1. Triviality
    29 Julio 2009 (12:11) #

    Me encantó. No me he “dedicado” al arte, pero padecemos de la misma enfermedad… Besos

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