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Serie de recetas básicas: el sofrito
Ingredientes:
Preparación:
Poner a calentar el aceite en una cacerola de fondo grueso y a fuego bajo (para que el aceite no se arrebate). Añadir la cebolla picada muy menuda (siempre con un cuchillo bien afilado para que no pierda su jugo) y dejar que se vaya cociendo lentamente hasta que tome un tono transparente.
Mientras tanto pelamos, quitamos simientes, y troceamos los tomates (*). Picamos el ajo y junto con el tomate lo añadimos a la cebolla. Como el tomate va a soltarnos agua lo dejamos cocer todo, con calma, hasta que quede espeso; ya que luego al usarlo en cualquier guiso añadiremos más líquido ¡¡¡y no queremos hacer una sopa!!!
No es recomendable añadirle sal ya que al ser una base recibirá la del alimento al que acompañe, ahora eso sí: si vemos que está muy ácido lo podemos corregir con 1 cucharadita de azúcar. Remover y listo.
Está mucho más rico de un día para otro, se puede conservar en la nevera unos cuatro días (bien tapado) e incluso congelarlo para usarlo más adelante. ¡Estupendo! ¿No?
(*) Truco: Para pelar fácilmente los tomates, les hacemos un corte en cruz en la parte superior, ponemos a hervir agua en una perola, cuando borbotee, los introducimos unos diez segundos y rápidamente los enfriamos (para cortar la cocción). Cuando estén del todo fríos con un cuchillo tipo puntilla se pelan, vacían y cortan en un tris.
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